Última actualización 13/09/2026
Después de leer en varios artículos[1] relacionados con los mensajes alarmistas que están emergiendo en las últimas horas sobre la posible capacidad de las IAs de destruir la humanidad, me he acordado de algunas de las reflexions que allá por 1933, escribió José Ortega y Gasset en su ensayo «Meditación de la técnica» y como no soy nigún especialista en fislosofía pero sí tengo muchísima curiosidad, le he preguntado a Claude qué pensaría Ortega sobre estos mismos mensajes alarmistas y hemos entrado en una conversación muy interesante. (Sí, hablar con una IA sobre los riesgos de la IA tiene su propia ironía) Hemos concluimos que el momento que vivimos es justo el tipo de problema que ya anticipaba Ortega y Gasset con la técnica: ninguno de los responsables de desarrollarla se ha parado a pensar en el «para qué».
Vivimos días en los que conviven mensajes de propósito (crecimiento económico, curar enfermedades, automatización de tareas) con voces internas (Coxon, Hubinger) que admiten que ni siquiera quienes la construyen tienen claro que puedan controlarla. Y con una defensa política (Huang, Musk, la Casa Blanca) centrada en no poner límites, no en articular hacia dónde se dirige el desarrollo.
Como diría OyG, nadie se ha «ensimismado» lo suficiente como para encontrar el argumento vital que esta tecnología debe servir. Al menos nadie con poder de decisión. Más bien lo contrario: en vez de una reflexión profunda que nos ayude a decidir qué queremos que la tecnología logre, nos encaminamos hacia una deriva. Una deriva donde se reacciona por miedo a quedarse atrás.
Justo lo que el filósofo Peter Sloterdijk, por otro camino, llamó «movilización infinita»: moverse por moverse, sin meta clara.[2]
En esta entrevista habla de cómo la pérdida de sentido vital está favoreciendo sociedades sin porvenir claro, que depositan su angustia bien en el resentimiento identitario (partidos de ultraderecha), bien en el vértigo tecnológico (IA).
Décadas separan a estos dos pensadores, pero ambos coincidirían en algo: el peligro no es la técnica ni la política en sí, sino una civilización que ha dejado de preguntarse «¿para qué?» y solo sabe reaccionar.
Frente a este panorama, me parece que hay algo prioritario como sociedad: no podemos permitirnos que ninguna tecnología nos aleje de entender el valor como algo vinculado a características puramente humanas —el criterio propio, las relaciones, el juicio ético, las emociones y su gestión.
Y por el contrario, alejar la interpretación del valor de la función productiva, terreno en el que la máquina cada vez compite mejor.
¿Qué es lo que solo tú puedes decidir ser, que ninguna máquina pueda decidir por ti?
Referencias
- «Alarma apocalíptica en la IA», , La Vanguardia, 12/09/2026. https://www.lavanguardia.com/economia/20260912/11632879/alarma-apocaliptica-ia.html
- «Peter Sloterdijk, filósofo: ‘La gente que deposita su ira en la AfD perderá dinero, perderá la esperanza y perderá las ilusiones'», El País, 12/09/2026. https://elpais.com/ideas/2026-09-12/peter-sloterdijk-filosofo-la-gente-que-deposita-su-ira-en-la-afd-perdera-dinero-perdera-la-esperanza-y-perdera-las-ilusiones.html

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